A dos semanas de sufrir un ACV, cuando los miedos todavía lo rondaban, Joaquín Furriel recibió una llamada diferente de su representante. Desde España le estaban ofreciendo hacer una película muy especial: “El faro de la orcas”. Apenas leyó el guión quedo fascinado con la historia de un guardafauna que tiene una relación muy particular con una familia de orcas. Una comunicación única. Y a eso se la suma la historia de una madre española, con un hijo autista, que ve en ese intercambio de humano y animales una esperanza para que su hijo logre relacionarse mejor con el mundo exterior.

-Quede tan impresionado con el guión que le consulte a mi neurólogo si podía hacer la película. El leyó el guión y como el redaje me permitía el descanso de tres meses que me había aconsejado, me recomendó aceptar. Fue de alguna manera, esa ilusión, también parte de mi sanación.

A horas de comenzar el rodaje de la película se le nota el entusiasmo. Será en Camarones, el lugar donde ese guardaparque especial vivió solo en una casa rodante hasta que se le ocurrió intentar una comunicación con las orcas. Joaquín ya conoce a Beto, el guardafauna. Se le parece. Es mas, será su doble en algunas escenas. Pero hay otros condimentos que transforman a Joaquín Furriel en un hombre feliz.

-Por primera vez voy a hacer una película apta para todo público que mi hija Eloísa va a poder ver y ella esta muy contenta con eso. Pero además voy a trabajar con Maribel Verdú que me tiene fascinado desde que la vi en “Belle Epoque” y desde ahí seguí su carrera. Y con un director que es un experto en cine de naturaleza, que pasó a la ficción con mucho éxito, Gerardo Olivares. Y por si faltara algo mas con la producción de Luis Puenzo y José María Morales. El martes comienza el rodaje y no puedo pedir más…

Para la filmación ya el director ha hecho muchas tomas del lugar. Pero el mismo Puenzo se encargó de aclarar que no utilizaran orcas en cautiverio ( es mas el guardaparque hace una campaña para que liberen a la única cautiva que tiene nuestro país). Y además, utilizaran un animatronic, un muñeco gigante, con movimientos para no poner nunca en riesgo al elenco. El respeto a la naturaleza esta asegurado. Precisamente en un lugar que
Joaquín Furriel visito de mochilero cuando tenía 15 años.

-¿Vos crees en las casualidades? Pregunta Joaquín y todos se ríen.

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Fotos: Gianni Mestichelli