Cuenta el director que el disparador de esta película fue un autito de juguete que encontró en la casa familiar, a poco de la muerte de su padre. Y una imagen al estilo Joan Crawford y otra de Susana Campos porque su padre amaba el cine de los años 50 y 40. Un film homenaje pero fiel a su estilo único, inclasificable y netamente popular. La historia arranca con el personaje de Carola Reyna, una empleada del ministerio solitaria y sometida que tiene que legalizar una donación hecha por un tal Antonovich. Cuando llega a la estancia se encuentra con una mujer que la apunta con un arma encarnada por Capussoto que por primera vez hace de una mujer dolorosamente trans rechazada por la sociedad local. Es uno de los personajes que hace Diego Capusotto, socio creativo con Néstor Montalbano desde la época de Cha cha cha, Todo por dos pesos y tres películas que apelan al humor. Aquí en esta mezcla de cine de época dorada de Hollywood, con ingredientes de thriller, un triangulo amoroso y fatal como un bolero de Lucecita Benítez despliega su encanto melodramático y su esplendor visual. Además de Capusotto se luce la Reyna, Alejandra Flechner (ella y Diego son las corredoras del título) Alejandro Müller y Norman Briski.La película promete amor, intriga, sangre y locura y vaya si cumple con el compromiso. Delirante y única.
LAS CORREDORAS
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