EL BELLO VERANO

Es el verano de 1938 cuando falta tan poco para la tragedia de la guerra y ya hay signos como telón de fondo del fascismo de Mussolini, en discursos inflamados que escuchan los vecinos. Para la protagonista, su historia esta libremente inspirada en la novela de Cesare Pavese, arrestado por sus ideas contrarias a Il Duce, las urgencias son otras. Es una chica de origen muy sencillo, de cultura de campo, que encuentra en Turín no solo la manera de sobresalir en su trabajo, un estricto taller de costura, sino que se fascina por otra mujer que le abre las puertas a un mundo nuevo. Es el terreno del universo bohemio, de pintores que siguen sus deseos y organizan fiestas sofisticadas, su nueva amiga posa para ellos y los seduce. En ese ámbito la directora Laura Lucchetti muestra con imágenes muy bellas, con maravillosos rubros técnicos el despertar de la adolescente  al descubrimiento de su sexualidad, a perder la virginidad y hasta el experimento del atractivo físico que también descubre por su reciente amiga. Es fascinante el desempeño de la debutante actriz  Yile Yara Vianello, y deslumbrante Deva Cassel (La hija de Mónica Belluci y Vincent Cassel). Con unos pocos pasos en falso (como un toque de melodrama romántico que asoma y no se expande) está muy bien el tono de deseo y decepción que se suceden en el camino de la protagonista que la lleva al conocimiento de si misma. El mejor descubrimiento. (### y ½)

DRAMA (Un mundo por colapsar y otro por descubrir, experimentar y liberare)


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