Muestra la experiencia de un triángulo amoroso entre un director de cine alemán, su esposo inglés, y una mujer francesa. En manos del realizador Ira Sahch, autor del guión junto a Mauricio Zacharías, se transforma en un film desafiante, provocador, armado con saltos temporales y audacias. Sería fácil definir al protagonista, Thomas interpretado por el impresionante Franz Ragowski como un ser tóxico., lo es pero también esconde sobre la fascinación que produce en hombres y mujeres, a un ser tan sediento de amor y reconocimiento, que necesita permanente aprobación y atención, y todo lo exige en el momento y con intensidad. Luego lo veremos como ejerce su poder de poder de reyezuelo despótico y también en su inmensa fragilidad. Por eso el film tan bien construido y realizado, logra que ese magnetismo a veces muy desagradable atrape a cada espectador. Ese hombre que en un momento de crisis con su esposo enamora a una chica preciosa ( la excelente Adele Exarchopoulos) que acaba de terminar brutalmente con su novio, inicia un recorrido de deseo, sexo, arbitrariedades, manejos de dominación en el esplendor de su egoísmo, en la incapacidad de percibir el dolor que provoca con sus actos. Entra y sale de las vidas de los demás como un drácula sediento que solo piensa en su satisfacción. Casi tiene una estructura de comedia de enredos con cierto humor que luego inevitablemente se espesa. Hasta que los otros se recomponen, como pasa en una sociedad de relaciones líquidas que a fuerza de prueba y error inician su propio recorrido. Una película imperdible.
